El Viajero Mitómano

10 pistas para viajar tras los pasos de Hemingway

10 pistas para viajar tras los pasos de Hemingway

Ernest Hemingway es probablemente el mito generador de viajes por excelencia: por una parte su vida en sí fue un viaje continuo, vivió por temporadas en diferentes sitios, en los que además nunca pasaba desapercibido y se las arreglaba para que le pasaran cosas que se convertirían en anécdotas; por otra parte en muchos casos escribió con detalle sobre los sitios que visitaba, por lo cual es fácil dar con ellos; y finalmente, al ser un gran bebedor su relación con el consumo de coctelería ha perpetuado la existencia de muchos bares de diferente pelaje y condición que subsisten gracias en gran medida a viajeros mitómanos que se acodan en sus barras para emular al escritor norteamericano ganador del Pullitzer y del Nobel de Literatura.

A continuación, los sitios fundamentales para tomarse una (o varias) a la salud de Ernest Hemingway:

1. Oak Park Illinois: la cuna. En las afueras de Chicago se encuentra la casa donde nació y creció, que ha sido acondicionada como museo y gestionada por la fundación Ernest Hemingway que organiza eventos, como su aniversario de nacimiento el 19 de julio, donde en otras cosas, se corre un encierro de toros al estilo Pamplona, pero para niños…!

2. Fossalta di Piave, Italia, la primera guerra: Dicen que “cuando se conoce la historia de la I Guerra Mundial en Fossalta y se pisa la tierra donde estaban las antiguas trincheras, el río Piave adquiere algo así como un halo mitológico.” Hemingway estuvo destinado ahí, en Fossalta di Piave, un pequeño pueblo entre Treviso y Venecia, durante la primera Guerra Mundial, cuando contaba tan soo con 19 años de edad, y fue herido de gravedad en las piernas. Quienes se acerquen a esta pequeña localidad pueden hacer el recorrido de “La Guerra de Hemingway ya sea a pie, o en biciclieta, como él solía hacerlo.

3. Toronto: La ciudad canadiense es una de las paradas menos conocidas de su vida, siendo incluso sorpresa para muchos torontonianos. Pero Hemingway trabajó en el Toronto Star en la propia ciudad, siendo destinado como corresponsal en el París del propio Toronto Star, donde ejerció de periodista, con poco tiempo para la narrativa y en un sitio poco inspirador para la misma. Eso si, tiene su su placa en Bathurst Street.

4. París, una fiesta: La relación de París y Hemingway fue de muchos años, su primer apartamento estuvo en la 74 rue du Cardinal Lemoine en el Quartier Latin. En París forjá amistades con muchos artistas como Picasso, Miró, Scott Fitzgerald y Ezra Pound a quién conoció a Hemingway en la mítica librería Shakespeare and Company

 En París comienza el rastro de incontables bares y cafés que se jactan de haber albergado las fiestas cotidianas del escritor, como Le Select, La Coupole, El Prescription Bar, Les Doux Margots.. aunque ya puestos a elegir, los fundamentales son La Closerie de Lilas, en Monotparnase, y el Cafe de Flore, nexo de unión con muchos otros escritores y artistas que también lo frecuentaban, y que cuenta incluso con su propio premio literario.

 5. Pamplona. Pamplona le debe a Hemingway el salto a la fama mundial de la feria de San Fermín, tal vez el hito mitómano-viajero mas importante que exista. Los sanfermines eran una fiesta de pueblo hasta que en 1932, Hemingway visitó Pamplona por primera vez, y se aficionó a los encierros de la feria de San Fermin, en la que basaría si novela titulada Fiesta, en las que quedaron imortalizados lugares como el bar Txoko, el Hotel La Perla o el Café Iruña.

Hemingway participó en los sanfermines en ocho ocasiones, aunque sólo en una de ellas se animó a correr el encierro. Acudió con tres esposas diferentes y se hospedó en cualquier variedad de pensiones y hoteles, montando escenas de todo tipo y perpetuando la presencia de anglosajones de todas edades y procedencias con ganas de integrarse y jugarse el físico en tierras navarras, tanto así que hasta un concurso de look-alikes de Hemingway se ha organizado en Pamplona. Tal vez Hemingway haya sido el primer “guiri” de la historia.

6. Sloppy Joe. Key West Florida, en el número 907 de Whitehead Street, frente al faro de Key West lighthouse, se encuentra la que fuera la casa floridiana de Ernest Hemingway. La casa fue Designada como sitio histórico de los Estados Unidos en 1968, aunque si quieren ponerse en plan verdaderamente hemingwayanoa donde deben dirgirse es al Sloppy Joe’s, bar inaugurado el 5 de diciembre, apenas derogada la ley de prohibición alcohólica en los Estados Unidos e inmediatamente frecuentado por Hemingway, quien dejó a recaudó muchos de sus bienes en la trastienda del bar hasta su muerte.

7. Harry’s Bar Venecia. Ubicado en la Calle Vallaresso 1323, cerca de la plaza de San Marcos, pero resguardado por un par de callejones disuasorios, el Harry’s es tal vez uno de los bares más influyentes al menos en lo que a su nombre se refiere.

 En su barra se an instalado codos tan célebres como los de Guglielmo Marconi, Charlie Chaplin, Alfred Hitchcock, Truman Capote y Orson Welles y el ministerio de Exteriores de Italia lo ha designado como monumento nacional en 2001.

La historia de su nacimiento es mítica y la participación de Hemingway como gran difusor de su leyenda es clave. Aunque ahora esté a punto de morir gracias a los cambios del consumo turístico en Venecia, así como en todo el mundo. Si llegan a ir al Harry’s pídanse un Bellini.

8. La Habana. Hemingway compró un barco en 1934, lo llamó Pilar, y comenzó a navegar por el mar Caribe. Se hospedó en el Hotel Ambos Mundos -donde todavía guardan su habitación favorita aparentemente intacta- y desde que el que frecuentaba sus bares míticos “Mi daiquirí en La Floridita, y mi mojito en La Bodeguita” mitificando a la coctelería elegante y a la tasquita de barrio donde lo trataban bien.

 En San Francisco de Paula, las afueras de la Habana, es un museo visitable aunque no necesariamente accesible en todos sus cuartos, donde está además el Yate Pilar, tiene la torre Vigía, desde donde escribió Por quién doblan las campanas.

9.  Normandía y las playas del desembarco. Hemingway, cubrió el desembarco de Normandía, aunque lo intentaron mantener en una lancha “segura” porque los militares lo consideraron una “carga preciosa”, lo terminaron deteniendo, porque por lo visto se puso a dar órdenes de ataque a varios soldados. Se defendió, diciendo que “sólo ofreció asesoramiento” y posteriormente fue galardonado su valentía durante la Segunda Guerra Mundial

10.  Madrid. En Chicote un agasajo postinero. Madrid es una ciudad capaz de lo mas sencillo y lo mas lujoso. Además de algunas anécdotas en el Ritz, y el hotel Reina Victoria, también conocido como el hotel de los toreros, Hemingway despachaba en dos bares. Por una parte, La Venencia, en la Calle Echegaray, hoy en día permanece como si no le hubiesen pasado una mano de pintura desde la guerra civil. Es un bareto que solo sirve vinos de Jerez, no acepta efectivo y no permite bajo ningún motivo dejar propina. Y no muy lejos de ahí, el bar mítico de las tertulias políticas por excelencia, el museo Chicote, mencionado también por Agustín Lara en su chotis de Madrid, Madrid Madrid, pero eso es materia de otro Viajero Mitómano.

About the author

Roger Casas-Alatriste

Roger Casas-Alatriste (Toronto, 1975). Productor de contenidos digitales es con más de 12 años de experiencia como periodista, fotógrafo, guionista, videoblogger y marketing en compañías como Columbia Tristar, SportsYA! Inc. y MobuzzTV.

En 2010 funda El Cañonazo, productora de contenidos transmedia especializada en branded content.

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