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Las Meninas desde la óptica del Branded Content y la Narrativa Transmedia

Captura de pantalla 2013-09-19 a las 11.02.52
Escrito por root

Captura de pantalla 2013-09-19 a las 11.02.52

De acuerdo a los parámetros de valoración que utilizara Avi Savar como director del jurado de la categoría de branded content de los Cannes Lions versión 2012, el cuadro de Las Meninas (o La Familia de Felipe VI) del pintor Diego Velázquez pueden ser calificadas de branded content por los siguientes factores:

– Es contenido relevante para la audiencia: tan lo es que a casi cuatrocientos años de su creación, las Meninas atraen cada día a cientos de personas, siendo uno de los mayores atractivos del Museo del Prado.

– Es relevante para la marca: si entendemos que en este caso la marca es la monarquía española personificada por Felipe IV, cuya familia es la protagonista del cuadro y de la historia que éste cuenta. Desde el renacimiento hasta el siglo XVIII, prácticamente todo el arte fue financiado por mecenas de todo tipo: de la nobles, clérigos y demás adinerados, aunque el enfoque entre diferentes obras puede decir mucho de la “marca” detrás de ella. El mayor reclamo de los monarcas eran retratos de ellos mismos o de sus familiares en primer plano, con poses, vestuario y escenarios estudiadísimos, para entendernos, product-shots perfectos.

Sin embargo en las Meninas el rey Felipe IV aparece en un ultimísimo plano del cuadro, eso sí, en el sitio en el que todas las miradas terminan por confluir. Deja los primeros planos a su hija, a su séquito, mascota e incluso al autor del cuadro, ocupando él mismo un espacio muy discreto tanto en la proporción visual y el en protagonismo de la escena.

Más allá de esto la integración de la marca es total: hablamos de una escena en palacio en la que de ninguna otra forma podríamos aspirar a ser partícipes, por la intimidad y espontaneidad propuestas por el autor. A partir del papel que juegan se pueden hilar y deducir historias, cargos, jerarquías sociales, protocolos, es decir, los valores mismos de la institución.

¿Genera un cambio de reputación, mentalidad, acerca de la marca? Hace que la monarquía y el poder se disuelvan en nuestros ojos, y que no veamos a un rey en pose rígida y arrogante, rodeado de oropel, sino a una niña en un momento espontáneo, cercano, íntimo, esa misma que algún día podrá convertirse en reina.

Las Meninas Son Transmedia.

El cuadro de Las Meninas (que ya de entrada no es su nombre original, sino con el que se ha popularizado) representa una experiencia para el espectador, con quien tiende una relación inmediata: Al momento de enfrentarse a la obra se sitúa por un momento en el punto de vista del rey, convirtiéndose en un protagonista de la pintura.

Por otra parte, en Las Meninas, Velázquez pintó un universo a partir del que surgen muchas historias e interpretaciones.

Aunque la obra en sí comprende un lienzo, a partir de éste se han generado cualquier cantidad de cantidad de ensayos, teorías y demás contenidos generados a partir de descifrar sus enigmas:

– Picasso realizó una serie de 58 cuadros dedicados a las Meninas

– Están además de los “covers” de Dalí, Goya, Mingote e Ibáñez,

Las 200 Meninas del barrio ferrolano de Canido, Meninas en 3D;

La mitad Invisible un documental RTVE sobre Velazquez y la situación social de la época aderezada con radiografías de la obra;

La luz dormida en el espejo, novela en clave de falsas memorias de Velázquez

– Próximamente Las Meninas, novela gráfica que se publicará en 2014, y un largo etcétera..

Por otro lado, están los esfuerzos por comprender el sentido de la obra mas allá de la obra, como un medio, para lo que Foucault dedica un análisis a conciencia en “Las palabras y las cosas”, como detonador de una discusión entre qué es lo real y qué es lo verdadero, recogida en trabajos como el del Doctor Slavko Kacunko, que calificaba a Las Meninas como “transmedial” ya en el año 2001.
Y de momento, también por los comentarios que esperemos que genere este post.

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root

6 Comments

  • Muy bueno.
    Me parece, además de todo lo que apuntas brillantemente sobre él, que lo interesante del cuadro es precisamente, creo, lo más transmediático, a saber: que el espectador esté incluido, colocado en el punto de vista de rey — del poder, del que, al cabo, tiene la iniciativa del relato porque lo encarga¬. Es el espectador el que podría verse reflejado en el espejo, es el espectador al que el pintor podría estar pintado, es el espectador el que —en otra de las interpretaciones de lo que Velásquez puede estar queriendo decir— habría interrumpido la sesión de trabajo del pintor y, en consecuencia, dado lugar al cuadro. En cualquiera de las dos interpretaciones, la de espectador-rey/pintado o la espectador-rey/intruso, el cuadro tiene el poder, en el colmo de la transmedialidad, de incorporar al propio espectador al relato, y hacerlo así, directa o indirectamente, protagonista y, al mismo, tiempo receptor. Y, por lo tanto, al hacerlo, completar el sentido final de la propuesta que el cuadro pone en marcha, con la percepción del espectador en el cierre que lo clausura: qué vemos, quién nos señala lo que ver y a quién le interesa el modo en que lo vemos.
    Si lo transmedia implica que lo relatado viaje por distintos soportes y medios y que en ellos se desarrolle, crezca, se ramifique hasta que el todo se logre y de sentido a cada una de las partes, y que sean esos medios lo que incorporen sus modelos específicos de relatar diferentes y complementarios; entendida además la percepción —el espectador del cuadro en este caso — como parte necesaria del relato, el último eslabón que cierra la cadena de significados, al incorporarla, precisamente, al propio interior del relato —sea, en este caso, como retratado en el lienzo que el pintor pinta dentro del lienzo que se ve o como intruso— se culminaría en el trabajo de Velázquez y de la mejor de las maneras el círculo, transmediático en este caso.
    Y, si por demás, Velásquez se reivindica dentro del propio relato, la vuelta transmediática incluirá de pasada la necesidad de que el dispositivo, en este caso, el autor/ artesano/técnico y su obra al servicio del rey y/o del espectador, también deba aparecer en las construcciones narrativas de ese porte. Me parece.

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