Las TermóPilas

Por qué estamos viendo Making a Murderer

Por qué estamos viendo Making a Murderer

Odio los grupos de Whatsapp. Si alguien quisiera hacer una adaptación de La Divina Comedia en la actualidad, el infierno no estaría formado por círculos sino por grupos de Whastapp. En cualquier caso, de vez en cuando en los grupos de Whatsapp ocurren cosas, como la que sucedió en el grupo de Colectivos Por El Mundo, formado por amigos madrileños de los que ya hay varios desperdigados por diferentes países, y que detona esta historia:

Alguien escribió algo como “2 episodios de Making a Murderer y estoy enganchadísimo” “yo llevo 5, es brutal” “yo he terminado la temporada entera, no puedo dormir”. Los tres comentadores viven en España, Canadá y México. Todos ven la serie en el mismo canal, y ninguno de ellos ha sido “impactado” por ninguna campaña de publicidad de la serie, si acaso el propio Netflix se las habrá recomendado. Y ninguno es Millenial, ni seriéfilo erudito, ni nada. Cuarentones que ven la tele. Punto.

Un par de días después, dando una charla en la TAI, aproveché para preguntar si alguien estaba viendo Making A Murderer. Unas 5 o 6 manos se levantaron. Ninguno supo decir exactamente cómo había dado con la serie (la culpa es de los datos, claro) y sin embargo en un grupo con una media de 20 años menos, el porcentaje de gente viendo exactamente esa misma serie era muy parecido.

Consumo del siglo XXI, cambios de paradigmas, un canal global como Netflix… Muchas cosas se podrán decir (OJO se estrenó a mediados de diciembre del 2015, es decir, hace poco más de un mes)  pero lo mas extraordinario del asunto es la serie en sí, ya que rompe todos los esquemas de lo que podríamos pensar que se podría popularizar con facilidad: Primero, se trata de un documental, género en ascenso pero todavía minoritario; luego, por lo mismo, la serie no sólo no es protagonizada por ningún actor famoso ni alternativo (ni tiene un narrador rollo Michael Moore), ni en los episodios de una hora de duración no se cruza por la pantalla alguien medianamente empático, guapo, y por último, la mayoría de las imágenes son vídeos de archivo de cámaras caseras, entrevistas viejas, programas de televisión de 10 años de antigüedad, conversaciones telefónicas mal grabadas.. y sin embargo está triunfando. Algo por lo que ni siquiera Reed Hastings hubiera apostado. 

Pausa para ver esta genialidad de College Humor de cosas que nos hacen sentir  mal y sin embargo seguimos viendo:

Si pasamos Making A Murderer por los 5 STEPPS del Contagious de Jonah Berger, veremos que es un producto redondo, al menos para difundirse a si mismo:

Es Moneda Social + Tiene los detonadores precisos: Estos dos puntos van juntos: Por una parte, creo que casi cualquier serie que estrene Netflix la tiene ganada, desde el éxito de House Of Cards y Orange is the New Black, no sólo hay que estar al tanto de qué estrenan sino adelantarse porque van a ritmo de goleada por partido. La ves, hablas de ella, escribes, un post, quedas de puta madre. Y por otra parte el tema que es desconcertante, lo raro de que sea un documental y que la historia de para tanto..

Tiene Emoción: La serie es para gente con vísceras resistentes. Son de las que te ves un episodio y pierdes la fe en la humanidad y sin embargo quieres ponerte a ver otro. Creo que la clave es saber si se puede llegar más bajo, y si la justicia -o el sistema judicial- puede ser peor aún.

Es Público: Aquí Netflix hace mejor que nadie su trabajo. Es el canal global y sabe muy bien cómo hacer para que veamos lo que ellos quieren que veamos.

La Historia: Parafraseando a Valentina, la sinopsis es un spoiler de los dos primeros episodios. Y a partir de ahí se desenvuelve toda la trama. Dónde uno no se puede esperar más, ahí hay otro giro.

Y tú ¿Por qué ves Making a Murderer?

About the author

Roger Casas-Alatriste

Roger Casas-Alatriste (Toronto, 1975). Productor de contenidos digitales es con más de 12 años de experiencia como periodista, fotógrafo, guionista, videoblogger y marketing en compañías como Columbia Tristar, SportsYA! Inc. y MobuzzTV.

En 2010 funda El Cañonazo, productora de contenidos transmedia especializada en branded content.

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